Después
de todo tenías razón... No fui hecha yo para quererte, ni tú para
quererme de vuelta...Yo fuí hecha para el olvido. Y tú, tú fuiste hecho
para que yo escribiera las mejores cartas, poemas y notas en el
refrigerador. Para que yo aprendiera a besar y a dar los buenos días...
Para que yo aprendiera a olvidar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario