Del modo en que me gustas... No sé qué hora es. Me siento, no cerca
no lejos, involuntariamente te miro. Aunque no sabría decir qué tan
involuntariamente...
Me gusta mirarte, sólo eso.
Me gusta mirarte porque cuando te tengo enfrente no hay algo que me parezca más interesante.
Del
modo en que me gustas, realmente no interesa si yo te gusto... Porque
del modo en que me gustas, no hay necesidad de pertenencia, ni de
correspondencia. Me gustas íntegro...
Del modo en que me gustas,
me siento cómoda. Te miro y pienso en hablarte, pero no lo hago porque
no es necesario. Del modo en que me gustas, nisiquera te conozco. Pero
te he visto sonreír y me he emocionado, te he visto caminar y sin
quererlo te sigo, con los ojos, con los pies, y con ése algo que no
sabría decir qué es.
Te he visto mirarme, supongo que lo has
notado. Porque el gusto que encuentro en tu existencia es algo que no se
oculta fácilmente. Enserio me gustas...
C.P
jueves, 15 de agosto de 2013
sábado, 3 de agosto de 2013
Días así
Hoy llovió, a cántaros, diría. Hoy mojé mis botas favoritas, pisé en un charco, bueno más bien una especie de arroyuelo que caía calle abajo. Se mojó mi cabello, se esponjó. El viento olía a geosmina y las gotas en mi rostro sabían un poco a sal. Hoy corrí por la calle entre las luces de los autos y el consante golpeteo de las gotas en la acera. Sonreía, pues te imaginaba en algún lado, resguardándote de la lluvia bajo un tejado, o corriendo por la calle, o bailando, incluso te imaginé besando otros labios húmedos y fríos, extraños. Y sonreía porque me gustó pensarte, allá donde fuera.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)