Desperté esta
mañana, abri mis ojos lentamente y giré sobre mi cuerpo esquivando la
luz del sol que entraba por la ventana, estiré mis brazos extendiéndolos
detrás de mi cabeza. Me quedé asi tres segundos, quieta, con la nuca
sobre mis manos y mis dedos de los pies deseando asomarse entre las
sábanas. Me estiré una vez mas, emitiendo un sonido apretado, ese sonido
que, creo yo, todos hacen cuando se estiran.
Pensé algunos segundos en ti, sonrei levemente y miré hacia la ventana, esta vez sin esquivar la luz del sol... Cerré mis ojos, los abri, me senté ahi sobre la cama, giré y bajé mis piés temerosa del suelo frio, cautelosa busqué con ellos debajo de la cama intentando encontrar mis zapatos, senti algo, mis zapatos, los arrastré con mis dedos, meti mis piés en ellos y me puse de pié.
Pensé en ti una vez mas... Di un vistazo a todo en la habitacion, siempre lo hago, como si no conociera el lugar donde duermo... A un lado de la cama habia un cuaderno azul y, en el piso un lápiz, los tomé, me senté y comencé a escribir.
Aun pensaba en ti. La punta del lápiz se quebro, busqué otro lápiz y escribi nuevamente. Habria escrito apenas algunos renglones cuando la punta del nuevo tambien se quebro. Me desesperé, fui a la sala y busqué entre los cajones del pequeño librero algo con que escribir, encontré un lapicero y corri a la habitacion apresurada, reteniendo mis ideas para que no volaran. Pensé en ti, todo se fue.
Decidi escribir, mejor dicho, describir lo que hago y la manera en que me interrumpes. No es que me queje, mira que no me molesta.
Pero aun pienso en ti.
Pensé algunos segundos en ti, sonrei levemente y miré hacia la ventana, esta vez sin esquivar la luz del sol... Cerré mis ojos, los abri, me senté ahi sobre la cama, giré y bajé mis piés temerosa del suelo frio, cautelosa busqué con ellos debajo de la cama intentando encontrar mis zapatos, senti algo, mis zapatos, los arrastré con mis dedos, meti mis piés en ellos y me puse de pié.
Pensé en ti una vez mas... Di un vistazo a todo en la habitacion, siempre lo hago, como si no conociera el lugar donde duermo... A un lado de la cama habia un cuaderno azul y, en el piso un lápiz, los tomé, me senté y comencé a escribir.
Aun pensaba en ti. La punta del lápiz se quebro, busqué otro lápiz y escribi nuevamente. Habria escrito apenas algunos renglones cuando la punta del nuevo tambien se quebro. Me desesperé, fui a la sala y busqué entre los cajones del pequeño librero algo con que escribir, encontré un lapicero y corri a la habitacion apresurada, reteniendo mis ideas para que no volaran. Pensé en ti, todo se fue.
Decidi escribir, mejor dicho, describir lo que hago y la manera en que me interrumpes. No es que me queje, mira que no me molesta.
Pero aun pienso en ti.

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